Cómo usar la técnica Pomodoro para aumentar tu productividad al estudiar

¿Estás inmerso en una montaña de apuntes? ¿Bloqueado ante la perspectiva de esos exámenes decisivos? Párate un segundo, respira y descubre cómo usar la técnica Pomodoro para aumentar tu productividad al estudiar. Dedica un poco de tu tiempo a conocer este método. ¡Serán los minutos mejor aprovechados de este día!

Esta no es la única posibilidad. Pero te podemos asegurar que está avalada por profesionales de la docencia y, lo que es más importante, por estudiantes. Entre los opositores, por ejemplo, la técnica Pomodoro tiene muchos seguidores. Quién sabe si tú serás el próximo. Aunque mejor que primero recuerdes en qué consiste para mejorar tus hábitos de estudio y ser un buen estudiante. ¡Sigue leyendo para saber más!


¿Qué es el método Pomodoro?

La base de esta técnica es la gestión del tiempo. Pero, medida y controlada de una forma muy exhaustiva. Porque de lo que se trata es de organizar el estudio; en concreto, repartir nuestra sesión de estudio en parcelas de 25 minutos, separadas por pausas breves.

Cada uno de esos periodos es un “pomodoro”, que se define como un periodo de tiempo de trabajo puro, ininterrumpido y con el nivel máximo de concentración. Es la antítesis de la multitarea, aquí cada momento tiene un objetivo.

Solo desde este compromiso que promueve la técnica Pomodoro conseguirás tasas de aumento de tu productividad estudiando que llegan a rondar el 15%, según los defensores de este método.

7 claves para que la técnica Pomodoro funcione

Tómate muy en serio estas recomendaciones, todas ellas son necesarias para que apliques bien este eficaz sistema de estudio:

1. Hazte con un reloj con temporizador

Lo ideal es que uses uno de esos que se usan para medir los tiempos de las recetas en cocina. La idea es que tu mente adquiera el automatismo de ponerse en marcha al girar el reloj y a desconectar cuando suene el timbre.

2. Trabaja con una plantilla diaria

Tienes que anotar detalladamente la tarea que corresponde a cada intervalo de estudio. Intenta calcular de manera realista, porque lo ideal es te dé con esos 25 minutos para terminarla.

3. Respeta a rajatabla los tiempos

Es como en esos concursos de televisión, suena la alarma y paras, nada de continuar aunque creas que terminarías en un par de minutos. Y con las pausas de descanso al estudiar tienes que ser igual de estricto. Si es necesario, te obligas a levantarte del sitio y salir de la habitación. Lo que sea necesario para desconectar. Sólo si tu cerebro deja de trabajar luego podrás exigirle el máximo rendimiento.

4. Ni una interrupción

En el momento en que algo te distraiga en el periodo de estudio, ese pomodoro se da por invalidado. Tendrás que parar, no contabilizarlo y empezar de cero. De verdad que no es que nos apasione ser tan estrictos, es que está demostrado que sólo siguiendo las reglas minuciosamente esta técnica Pomodoro sirve para aumentar la productividad en el estudio.

5. Tacha cada tarea inmediatamente después de finalizarla

¡Ojo! Si la llevas a término antes de que acaben esos 25 minutos, ese pomodoro no puede pararse. Aprovecha el tiempo que reste para repasar o añadir mejoras al trabajo.

6. Distribuye el tiempo razonablemente

El número de pomodoros de tus jornadas de estudio los decides tú, pero no superes las horas lógicas o tu productividad será muy baja. Para que te hagas una idea de cómo organizarte te proponemos un descanso de 5 minutos tras los 25 de estudio. Cada cuatro pomodoros, haz un parón de 15 o 20 minutos.

7. Prepara la previsión para el día

Al finalizar tu jornada de estudio, es interesante que hayas tomado notas de nuevas tareas que te han surgido mientras estudiabas y que podrás desarrollar mañana.

Si sabes cómo usar la técnica Pomodoro para aumentar tu productividad al estudiar, juegas con ventaja. Tú decides cuándo la aplicas y en qué ocasiones no te encaja. Lo importante es contar con todas las opciones disponibles.

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